miércoles, 29 de febrero de 2012

9 Puntos


Hoy propongo un acertijo, un problema de esos de lápiz y papel.

Consiste en unir entre sí estos 9 puntos. Las únicas condiciones del problema son 2:
  1. Deben conectarse todos utilizando sólo 4 líneas rectas
  2. Las líneas deben poderse dibujar sin levantar el lápiz del papel.







Te pido que seas un poco paciente, y no mires aún la solución. Haz tus pruebas…

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Y aquí está la solución.



Creo que lo más interesante de este tipo de problemas no es tanto el conseguir resolverlo, como el proceso que se sigue y las soluciones que se van intentando (si no conocías previamente el problema, claro). 


Lo habitual en este ejercicio es que la solución sorprenda: “¿pero cómo? No sabía que se podía salir del cuadrado para dibujar las líneas” .

Cuando la realidad es que no había ningún cuadrado, sino 9 puntos, y en ningún caso se dice que no se puede sobrepasar este cuadrado “imaginario”.

Como en este problema, en muchas ocasiones suponemos normas y límites que no se nos han planteado en la formulación del problema. En nuestra construcción del mundo, damos forma conocida a las “formas” que se nos van presentando. Les damos lógica. Esto no es incorrecto en si mismo, pero a veces caemos en nuestra propia trampa. porque a creencias o presuposiciones les damos valor de norma y de certeza. Y nos limitan el incluso empezar a plantearnos opciones diferentes fuera de estas "normas".

Y  damos muchísimas vueltas para encontrar una solución que en muchas ocasiones resulta ser bastante más sencilla de lo que nos pensábamos en un principio.

Quizá es que pensar diferente a veces es menos difícil y costoso de lo que nos han hecho creer…

O como decía Thomas Edison “una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo".


martes, 7 de febrero de 2012

Una tarde en el cine


El otro día leía una entrevista al actor Denzel Washington. En ella afirmaba: “el cine es sólo un entretenimiento”. Aunque en muchos casos (donde digo “caso”, quiero decir “película”) eso es cierto, la frase me indignó un poco. Se me antojó superficial.

Muchas personas integramos películas que nos han impactado y/o gustado, las hemos hecho nuestras. Historias, personajes concretos o frases sueltas conectan con alguna parte de nosotros y de nuestras emociones, y a veces nos hacen pensar. Para muestra, un botón: nos explicamos poniendo como ejemplos películas o escenas concretas, e incluso citamos textualmente frases enteras.

Hace poco vi una historia sobre una familia acomodada. Un padre, una madre, dos hijas, amigos, abuelos, más familia… todo va bien hasta que la mujer tiene un accidente y queda en coma. A partir de aquí todo se desorganiza y revoluciona. Secretos, reproches, sorpresas, cambios, encuentros… se van sucediendo.

A lo largo de la historia, a partir de un cambio enorme e inesperado, se suceden muchos otros. Algunos deseados por el espectador y otros indeseados. Como en la vida, los cambios llaman a más cambios. Y en medio de todo cada personaje, cada persona, intenta adaptarse a su manera. Lo hace según lo que sabe hacer, según lo que espera, según lo que desearía que pasase.

Algunos niegan los cambios, no querrían que ocurrieran e intentan simular que los cambios no se han producido o que dentro de muy poco todo será “como antes”.

Otros se enfadan, chillan y hieren, porque quieren combatirlos y no pueden con ellos. Algunos de estos últimos culpabilizan a los demás, intentando dar una explicación “racional” a lo ocurrido.

Otros se rinden, se resignan, creen que no pueden hacer nada por ellos mismos pero intentan salvar a los demás.

Éstos son sólo algunos ejemplos. En definitiva, cada persona en una crisis intenta adaptarse con los instrumentos que tiene a su alcance. Lo mismo ocurre en las familias. Por lo general, una familia enfrentará la crisis con el objetivo de permanecer, y que el equilibrio conseguido antes de la crisis no se rompa. Otra cosa son los “movimientos” que se harán para conseguirlo.

Son algunas reacciones, todas ellas posibles, algunas pasadas (lo admito) por el “suavizante” de Hollywood. Pero creo que siempre es un ejercicio interesante preguntarse a uno mismo por qué una película o un personaje nos impacta, y qué parte de nosotros se remueve ahí.

Pero “Los Descendientes” es sólo un ejemplo, ¿Cuál se te ocurre a ti?